La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, partió de Taiwán este miércoles por la tarde, concluyendo una controvertida visita a la que China respondió con amenazas y anuncios de ejercicios militares.

Pelosi, de 82 años, se despidió de los dignatarios taiwaneses en el aeropuerto de Taipéi y luego abordó el avión militar estadounidense que despegó a la 18:00 holca local, según imágenes transmitidas en directo por las televisoras.

Mientras tanto, Taiwán se mantuvo desafiante ante las amenazas de maniobras militares chinas cerca de sus costas.

“Esto es una completa farsa. Estados Unidos viola la soberanía de China bajo el disfraz de la llamada ‘democracia’. Quienes ofenden a China serán castigados”, dijo el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, al margen de una reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Phnom Penh.

Las autoridades taiwanesas indicaron que durante el día 27 aviones militares chinos habían incursionado en su zona de defensa aérea (más vasta que el espacio aéreo de un país).

  • Pero Taipéi no dio señales de amedrentarse ante esas amenazas.

“Frente a las crecientes y deliberadas amenazas militares, Taiwán no retrocederá (…). Mantendremos la línea de defensa de la democracia”, declaró la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen.

La visita de Pelosi, segunda en la línea sucesoria de la presidencia de Estados Unidos, contraría las tentativas chinas de aislar a la isla.

“Nuestra delegación (…) llegó a Taiwán para dejar claro, de forma inequívoca, que no abandonaremos nuestro compromiso con Taiwán y que estamos orgullosos de nuestra amistad duradera”, declaró Pelosi, de 82 años, durante un acto con la mandataria taiwanesa.

Antes de partir de Taiwán, Pelosi se reunió con disidentes chinos, entre ellos Wu’er Kaixi, uno de los líderes estudiantiles de las protestas prodemocráticas de la plaza Tiananmen en 1989, sangrientamente reprimidas.

“Estamos muy de acuerdo en que Taiwán está en la primera línea (de la democracia)”, dijo Wu’er.

EU recibiría sanciones económicas

El ministerio de Comercio de Pekín también anunció sanciones económicas, entre ellas la suspensión de la exportación hacia Taiwán de arena natural, un componente clave en la fabricación de semiconductores, una de las principales exportaciones de la isla. Y la administración china de aduanas canceló la importación de frutas y ciertos pescados desde Taiwán.

China y Taiwán están separadas de hecho desde 1949, cuando las tropas comunistas de Mao Zedong derrotaron a los nacionalistas, que se refugiaron en la isla.

Estados Unidos reconoció en 1979 al gobierno de Pekín como representante de China, aunque siguió dando respaldo militar a Taiwán.

La “reunificación” de China es un objetivo prioritario para el presidente chino, Xi Jinping, quien la semana pasada le dijo formalmente a Biden por teléfono que evitara “jugar con fuego”.