La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, aterrizó este martes en Taiwán, ignorando las amenazas chinas de represalias en caso de que la visita a la isla se llevase a cabo.

Las imágenes de la televisión mostraron a la legisladora, de 82 años, a su llegada al aeropuerto Songshan de Taipéi, donde fue recibida por el ministro taiwanés de Relaciones Exteriores, Joseph Wu.

Al respecto, la funcionaria estadounidense señaló que su visita “honra el compromiso inquebrantable de Estados Unidos de apoyar la vibrante democracia de Taiwán”.

“Nuestras discusiones con los líderes de Taiwán reafirman nuestro apoyo a nuestro socio y promueven nuestros intereses compartidos, incluido el avance de una región del Indo-Pacífico libre y abierta”.

Nancy Pelosi

Además, sostuvo en un comunicado que el cumplimiento de su gira “es una de varias delegaciones del Congreso a Taiwán, y de ninguna manera contradice la política de larga data de los Estados Unidos”.

La política de 82 años sería la más alta funcionaria estadounidense en visitar Taiwán desde su predecesor Newt Gingrich en 1997.

¿Cuáles son las amenazas de China?

En primera instancia, Pekín consideraba a Taiwán como parte de su territorio que tiene que reunificar, por la fuerza si es necesario, y advirtió que considerará una visita de Pelosi a la isla como una provocación.

Y posterior a su aterrizaje, China criticó las acciones “extremadamente peligrosas” de Estados Unidos, tras la llegada a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que acrecentó las tensiones entre las dos superpotencias.

“Estados Unidos (…) constantemente distorsiona, oscurece y vacía de contenido el principio de ‘Una sola China’”, indicó un comunicado de la cancillería china, poco después de que el avión de Pelosi aterrizara en Taipéi. “Estas acciones son como jugar con fuego, extremadamente peligrosas. Y quienes juegan con fuego, morirán quemados”, añadió.

La importancia de Nancy Pelosi en Taiwán

Rusia, por su parte, expresó el martes su “solidaridad absoluta” con su aliado chino, en un gesto que responde al hecho de que Pekín se ha negado a condenar la invasión rusa de Ucrania.

“Todo lo que está relacionado con esta gira y una posible visita a Taiwán es una pura provocación. Esto agrava la situación en la región y aumenta las tensiones”.

Portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov