El avance de contagios de ómicron y las presiones inflacionarias complican el panorama para la demanda interna en el presente año, donde el consumo muestra una débil recuperación, la inversión no logra reactivarse, y se mantienen por debajo de los niveles previos a la pandemia, advirtieron analistas.

El avance que registró el consumo y la inversión en el año anterior fue insuficiente para resarcir la caída de 2020. De enero a noviembre del anterior el consumo privado creció 8.3 por ciento anual, y en el mismo lapso de 2020 cayó 11.6 por ciento.

 

En tanto, la inversión fija bruta acumuló un avance de 10.3 por ciento en el periodo de referencia, pero la caída a noviembre de 2020 fue de 18.4 por ciento.

“Hay un incremento raquítico delconsumo privado y lo único que se observan en estos indicadores es un mercado interno que no crece a pesar del aumento extraordinario de las remesas familiares, la demanda doméstica no está creciendo y esto se debe al desplome de la formación bruta de capital”, señaló Ernesto O’Farrill, presidente de Grupo Bursamétrica.

Agregó que “mientras no haya un incremento en la inversión privada será muy difícil que el mercado interno tenga una mejoría y factores como el ómicron y la inflación deterioran la capacidad adquisitiva; además, si no hay empleo, así como un incremento en la productividad y en el salario real, será difícil que vaya a mejorar el mercado interno”.

Consideró que hacia delante la economía va a tener crecimiento, pero seguirá alentada por el sector exportador, ante el dinamismo de la economía estadounidense.

“En los próximos meses se espera que la actividad enfrente vientos en contra por la alta inflación, el aumento de las tasas, el debilitamiento de los indicadores de confianza de los consumidores y las empresas, y un impulso más suave de la actividad estadounidense. Además, es probable que una ola récord de ómicron retrase aún más la recuperación de los servicios, aún rezagados”, señaló Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina, de Goldman Sachs.

Ángel Huerta, analista económico para Ve por Mas, señaló que para el arranque de 2022, “no descartamos que el alza en contagios a nivel local y global vuelva a producir nuevas obstrucciones en la proveeduría de bienes y servicios, así como impactos negativos sobre la confianza, la movilidad y el gasto. Además, prevemos que la elevada inflación siga afectando al poder adquisitivo de los hogares”