El Senado de la República aprobó anoche la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, que en su momento envió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Con 68 votos a favor y 49 en contra, en una sesión semipresencial que duró más de nueve horas, los legisladores de MorenaPT y PES, avalaron el dictamen sin permitir cambios a la propuesta que remitió la Cámara de Diputados la semana pasada. La reforma se turnó al Ejecutivo federal para su publicación.

Legisladores del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Verde Ecologista de México, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y de Movimiento Ciudadano votaron en contra.

El senador por Morena Germán Martínez se unió a la oposición y votó en contra del dictamen, mientras que la oposición cuestionó que no se realizó un parlamento previo a la discusión y votación en el pleno del Senado.

La referida reforma daría prioridad de despacho a la electricidad de las plantas hidroeléctricas y de combustibles fósiles de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por encima de las centrales privadas de energías renovables.

También cambiaría las reglas de los Certificados de Energías Limpias (CEL) y eliminaría la obligatoriedad de las subastas eléctricas en las que pueden participar las empresas privadas para abastecer a la CFE.

Asimismo, forzaría a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) a revocar los permisos de autoabastecimiento, por lo que las empresas privadas no podrían generar la energía que consumen.  

Organizaciones han criticado que la reforma también podría provocar un incremento de hasta 2 mil 750 millones de pesos en la generación de electricidad en el país, lo que obligaría a la CFE a subir las tarifas por el consumo doméstico.

Una de las modificaciones establece que la CFE estaría facultada para revisar viejos contratos con Productores Independientes de Energía (PIE) y en su caso, cancelarlos de manera unilateral.